lunes, 17 de diciembre de 2012

Cielo raso


Agobiado por el calor, tirado en la cama boca arriba soportando el embate de los grados que se empecinan en seguir subiendo, el dolor aumenta, nadie responde a mi llamado ni acude a mi encuentro, las paredes se achican y paradójicamente la habitación se agranda, un universo de vaivenes que me impide retomar una vida normal.
El tiempo no transcurre, hace ya mucho que hice retirar todo aquello que pudiese darme una pauta de qué hora es, la vida no transcurre si no se mide el tiempo y yo necesitaba que este se detuviera, o el mundo… da lo mismo. Alguien viene hacia mí y a último momento parece arrepentirse, sus pasos se alejan por el pasillo inventado la semana pasada… ¿la semana pasada?  ¿Qué es eso? Tiempo, pero el tiempo no existe en este lugar, definitivamente el pasillo lo invente sin saber cuándo, o por lo menos eso he decidido, después de todo este mundo es mío y soy quien decide… dios… pero sin eternidad, solo sin tiempo que no es lo mismo. El tiempo y la eternidad nunca han sido amigos, aun cuando el primero se ausenta, esa ausencia de horas no significa eternidad, esta es más…. Eterna.
Divago, las letras parecen líneas, los puntos se corren solos, deseo que esto termine, pero si no se cuando empezó no puedo terminarlo, es necesario que le ponga un fin, el tiempo es necesario pero solo en este caso, a partir de ahora mi agonía tendrá un principio impuesto por mí y un final incierto, pero por lo menos se que terminará. Soy dios, mi mundo debe obedecerme, soy amo y señor de esta habitación creada en mi mente, pero nada me hace caso, el viento sopla a su antojo, un rayo trata de electrocutarme cada tanto…
Decido que de ahora en más no seré dios, solo existe uno y necesito que le ponga fin a esta locura, jugar a ser dios no es para los hombres, tal vez si para mí pero me encuentro cansado…
Mis plegarias no dan resultado, miro hacia el cielo y descubro la causa… el cielo nunca escucha cuando es de yeso.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Shine on you crazy diamond


El mundo visto a través de un prisma de cristal puede variar según la cantidad de caras, la multiplicidad de imágenes se impregnan en la retina dando la sensación de estar viviendo varias realidades al mismo tiempo, despejando dudas de la imaginación y dando paso al despertar de la mente, comenzando un viaje en el que no se puede naufragar.
El haz de luz nos pone de frente a miles de mundos distintos dentro del mismo mundo, como un universo de colores visto desde los ojos de una mosca que, a punto de ser atrapada por el vaso, remonta en vuelo hacia un destino incierto, dejando que sus ojos la lleven por los mismos mundos distintos.
En la primera realidad, ubicada cerca de nuestra realidad (si es que esta existe) encontramos un hombre azul, una mujer rosa y otra verde o roja según como se la mire, tienen por costumbre usar el sombrero en los pies y los zapatos en las manos, pero todavía conservan restos de la realidad conocida como tal. En la segunda los colores cambian de un momento a otro, la escena se multiplica y los sombreros desaparecen, mientras menos sombreros haya más lejos estaremos de la realidad, solo quedan dos o tres puestos en los codos para evitar que la lluvia los moje. En los umbrales de la tercera realidad podemos encontrar un gato pensando en asaltar una paleta de colores, cuando de repente zas! De un zarpazo deja sus garras violetas dibujadas en la cortina, dos pequeños sombreros reposan sobre un pájaro y la lluvia comienza a secar todo. Las realidades se suceden una tras otras, los pájaros se agrandan, conozco colores desconocidos y los sombreros se achican, la lluvia no seca ni moja, un hombre baila mientras dos grillos tocan un tango interminable.
Un golpe en el hombro, una mujer me deja sin palabras y pregunta en qué realidad estamos, ella hizo el mismo viaje pero no recuerda pájaros ni sombreros.
El ruido me saca de mis pensamientos y me encuentro mirando la fachada de un edificio con un prisma de cristal, tantas realidades como ojos y personas. Pero siempre pocos sombreros.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Retrato


Una escena de fondo, las guirnaldas colgando, una tenue luz y la música… todo eso sucede en un instante, mientras ellos giran abrazados, simulan pasos de bailes y pareciera como si realmente escucharan la música pero solo están atentos al ritmo de sus corazones, latido tras latido sienten la sangre fluir.
Hace ya muchos años de aquel cumpleaños y solo queda una vieja foto amarillenta que le recuerda esos tiempos en que la felicidad parecía surgir de las entrañas mismas y uno no tenía que salir a buscarla. Recorrió la casa en busca de más recuerdos, fotos y objetos que lo remontaban a un pasado lejano, pero todos lo llevaban indefectiblemente a ese día en que felizmente conoció la tristeza infinita de los desamores de la infancia que golpean para toda la vida.
Su pelo suelto sostenido por una cinta que terminaba en un moño, un vestido hasta abajo de las rodillas y una sonrisa que jamás volvió a ver en su vida, le llevaba una cabeza y parecía no molestarle, después de todo lo quería así. Ella lo miraba desde su silla, sus jeans comprados con mucho esfuerzo para la ocasión, era evidente que quería impresionarla, con tan solo doce años, ambos buscaban transformar sus mundos y lo estaban logrando.
El sillón fue un buen refugio para ese asalto de la memoria, lo invade una extraña sensación de estar viviendo otra vez ese día, lo añora con el alma y al mismo tiempo odia la idea regresar, la foto se resbala de sus manos y el vidrio se destroza contra el piso, millones de pedazos desparramados en la alfombra.
Todos desaparecen, aunque aun permanezcan allí, ellos están solos en el mundo, se sienten y se desean, la inocencia ya no tiene lugar en esta infancia, el sometimiento mutuo a los impulsos se hace notar y la respiración aumenta, se separan y vuelven a sus lugares, grave error.
Escucha los vidrios crujir en el piso y la ve parada frente a él, el tiempo había pasado pero no había hecho mella en su rostro, solo faltaba el moño en la cabeza, unas palabras incomprensibles salen de su boca, no quiere escucharla y la ve salir con las valijas por la puerta, se ha ido para siempre dejando un tendal a su paso y una confesión clavada en sus entrañas, la odia.
Vuelven al centro de la improvisada pista de baile, se toman de la mano y sin decirlo se juran amor eterno, en ese instante el flash de la cámara de fotos los saca de su hipnosis, vuelven al mundo sin ser los mismos.
Junta la foto del piso, la pone en su regazo, una lagrima rueda por su mejilla, recuerda con dolor el pasado y más aun le duele la realidad, mira la foto por última vez y piensa “en el instante final, la última imagen grabada en la retina se transforma en la única realidad”. Será difícil quitar el olor a pólvora del sillón.

martes, 23 de octubre de 2012

Tres vueltas al mundo en un giro


El último ladrido del perro lo sacó a Richard, como se hacía llamar, de sus sueños, miró a través de la chapa y pudo notar algunos nubarrones, se levantó de un salto, se vistió y puso la pava para tomarse unos mates antes de salir a trabajar o lo que para él es su trabajo.  Prendió el equipo de música y la cumbia hizo retumbar el rancho, amanecía nublado en la villa y el mundo sigue girando.
En la otra punta de la ciudad Emanuel se levantaba con el desayuno preparado, la campera lista y un auto esperándolo para ir a la escuela, su vida transcurría sin mayores dificultades, salvo cuando Fidel Castro decidía ponerle difíciles las cosas en la PlayStation, se puso los auriculares de su Ipod y una de esas bandas nuevas que convierten todo a cumbia lo aisló del mundo, mientras este sigue girando.
Richard se come la ultima galletita húmeda, se calza el fierro en la cintura y sale decidido hacia el centro, en el camino irá pungueando billeteras en el tren para hacerse algún manguito, el mediodía se acerca y su destino también, otro día sin saber a qué hora vuelve o mejor dicho si  vuelve.
Emanuel mira el reloj una y otra vez, el mediodía se acerca, quiere salir del colegio, ¿a quién se le puede ocurrir que un chico de quince años puede estar tantas horas encerrado?, observa su entorno e imagina que a sus compañeros les pasa lo mismo, sobre todo a Matías, él siempre parece muy ansioso por salir, dice que trabaja con su papá, aunque nadie sabe si es cierto.
Suena el silbato del tren, última parada, Richard se baja y camina a paso lento, doscientos pesos y cinco billeteras para descartar completan su equipaje,  se mete al baño de la estación tira los documentos y sale rápido, lo espera un largo día, pero primero lo primero…
El timbre lo saca de su ensimismamiento, guarda todo y sale a paso rápido hacia el baño, apoya el bolso, saca un sobrecito, vuelca la cocaína en el dorso de su mano y aspira velozmente, se limpia y sale, Richard lo espera para trabajar.
Se encuentran en el centro, Richard espera impaciente y lo recibe con una palmada en la cabeza y un gesto adusto, son casi las dos de la tarde y el trabajo no espera…
Esa tarde Emanuel y Richard trabajaron hasta entrada la noche, el taller iba con viento a favor y los mantenía ocupados, la única condición que tenia Manu, como le decían ahí, era presentar el boletín, si las notas eran malas tenía que dejar de trabajar, se lo habían prometido a sus padres.
Mientras tanto Matías llegaba a tiempo para reemplazar a su madre en el almacen que tenían en la parte de adelante de la casa, otra tarde agotadora.
Al finalizar el día cada uno se sienta en la mesa a pensar en el otro, y mientras tanto el mundo sigue girando.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Hoy


Las hojas arremolinadas en la esquina, las gotas golpeando en la ventana y el ruido sordo del motor de la heladera eran la escenografía de aquel día gris, oculto detrás de la hoja de un almanaque podía avizorarse el pequeño círculo remarcando la fecha, hoy.
Por la ventana podía observar el cielo plomizo que aventuraba una noche de tormenta, un estallido de truenos y ráfagas violentas que amenazaban con destruir todo a su paso, la ciudad parecía estremecerse, la gente no suele reparar en que su prisa apresura al desastre, pero no era yo quien iba advertírselo. Pude sentir el frío en los pies y caí en la cuenta de que no llevaba ropa, al mirar alrededor pude observar el desorden de unas horas de amor alquilado por un par de billetes, una mala jugada de mis emociones me había llevado a pagar por un vacío sexual inútil, un desafío a los dogmas impuestos por la soledad que buscaban atarme a la costumbre de saberme sin amor correspondido.
Una rápida mirada al panorama desolador de mi interior me hizo caer en la cuenta de que la vida no es una sola como dicen, una sola vida no llega a ser tal sin otra como compañera, la tristeza no es vida o por lo menos no la mía, los recuerdos no son otra cosa que pequeñas añoranzas lastimosas de un pasado muchas veces reinventado que con cada amanecer se vuelve más feliz que el día de hoy.
Un blues de fondo entristece el cuadro en el que soy protagonista y mi mente viaja a rincones extraños para rescatar imágenes de una infancia que nunca fue, un héroe mentiroso con hazañas sin brillo, de esas que no recordamos haber realizado pero de las que somos seguros participes. Un salto al vacío en el intento de encontrar un colchón donde caer rendido junto a las curvas de su cuerpo recortadas en la oscuridad, el brillo de la luna iluminando su piel, destacando la firmeza de sus formas, su respiración entrecortada, el olor de su pelo, su sonrisa dibujada ante cada roce de mi mano, un suspiro, un pestañeo y ya no está, ha desaparecido enmarañada entre las sabanas dejando un hueco frío, también en la cama.
Un último sonido me saca de mi encierro, unos pasos se acercan, la cercanía de sus ojos tapan mi visión, el corazón se me salta y su boca me deja sin aliento, puedo sentir sus latidos junto a los míos y entre los labios fundidos de dos personas una sola mueca se vislumbra, una única sonrisa que desarma las estructuras del amor, así como este final desmorona las tristes descripciones de quien es realmente feliz, pues solo puede conocerse la oscuridad cuando se está bajo la luz.

martes, 4 de septiembre de 2012

Amores de colores prohibidos


En aquel valle de los sueños los amores encuentran su sitio para descansar, los amantes cortejan a sus amadas rodeándolas de colores, danzan a su alrededor buscando ganar su corazón para siempre, ser inolvidables, inalcanzables y únicos.
Recostado sobre un árbol azul descansa un joven de ojos oscuros, el bosque le pertenece pero nadie lo sabe, ni siquiera él, y es por eso que las doncellas le escapan a la negrura de sus brillantes pupilas, temen perderse en las profundidades de una mirada tan espesa como el follaje de los árboles pero oscura como la noche que solo conocen de las leyendas, pues allí el sol nunca se ponía.
Desde ese rincón observaba los bailes, las risas, las miradas destellantes de felicidad recortadas en los rostros alegres de los jóvenes, el pasto violeta le da un aire de simpleza que sumado al viento con olor a verde crean una ilusión de estar en una paleta de un pintor, o ser parte de un cuadro ¿Por qué no?, mientras juguetea con una flor celeste entre sus dedos, esperando el momento en que su amor no correspondido haga su entrada triunfal a la pista de baile. Estaba concentrado en sus pensamientos cuando de golpe la ronda se abrió y la larga cabellera amarilla como las nubes hizo su ingreso de la mano de quien era su amor, eso le generó una rabia incontenible, él tendría que estar ocupando ese lugar. Poco a poco fue quedando hipnotizado con los movimientos, perdido entre figuras, vueltas, manos y pies que se cruzan, labios que se rozan. Cuando lo vio marcharse de la mano de su amada una lagrima perlada rodó por su mejilla, sus manos entrelazadas en la lejanía le quebraban el corazón, esa doncella ocupaba un sitio que no le correspondía y si él no podía tenerlo nadie lo haría.
Su furia fue cubriendo el sol poco a poco, los colores fueron desapareciendo y con ellos se fueron la alegría, la música, los bailes y las risas, la tristeza ocupaba cada rincón, las doncellas perdieron su energía hasta morir lentamente, solo los hombres podían sobrevivir a la penumbra.
Cuenta la leyenda que todavía hoy resuenan en el viento los ecos de las miradas perdidas de los amantes de antaño, que hostigados por la soledad vagan errantes por las sombras con la esperanza teñida de gris y guiados por el viento.

martes, 14 de agosto de 2012

cantarle a la muerte, sin que nadie la escuche


La escena estaba enmarcada por un ambiente extraño, podía percibirse que algo sucedería allí, algo muy importante, ellos dos solos por primera vez y sin embargo las luces no les permitían concentrarse. Meses de filmación habían dejado como resultado una extensa cinta de casi tres horas de duración, que sin embargo nunca vería la luz. El día anterior del estreno se organizó una cena formal de la que participarían todos los intervinientes en el rodaje, el director, encabezando la mesa, se puso de pie y brindó para que la suerte los acompañara horas más tarde cuando la pantalla se iluminara dando vida a su creación, pero esa noche blanca como ninguna, los negativos quedaron expuestos a una intensa luz perdiéndose para siempre.
A partir de ese momento algo cambió, el director y su séquito caminaban por los estudios como pequeñas bombas a punto de estallar, buscando al culpable de semejante aberración, pasaban noches enteras sin dormir estudiando los movimientos de todo el personal, sin siquiera pegar un ojo detrás de sus lentes oscuros que los hacían parecer ciegos. Pocos días después la búsqueda había dado sus frutos, pero el resultado no fue el esperado, la película había sido velada por Olga, la actriz principal y otrora amante del director.
La preparación fue difícil, era un hombre de ideas fuertes y extremas, había decidido asesinar al culpable y estaba dispuesto a hacerlo, preparaba el montaje final, bastante fuera de lo habitual y hasta curioso. La invitó a su departamento, bebieron hasta emborracharse, comenzaron a desnudarse, sus sombras se recortaban en la pared y de golpe una mancha de sangre recorre el pecho de Olga, deslizándose por su cuerpo, bajando por sus muslos hasta llegar al piso, él ríe nervioso, como si se tratase de una travesura, pero no, el cuchillo se hundió tres veces más en el cuerpo ya inerte de la mujer…
Despertó varias horas después con la esperanza de que todo fuera un sueño, pero al ver el sitio sobre el que se encontraba, se dio cuenta de que todo era real, nada era un sueño como él lo deseaba, pobre Olga. 

jueves, 26 de julio de 2012

Una palabra, un color y una nota hacen un mundo


La luz resplandeciente, la inmensa calma que lo invade, las personas a su alrededor, el ruido de las olas chocando contra las piedras, pequeños detalles en la inmensidad de su universo, una vida paralela a la vida, buscando libertad, sueños y alas. Un universo sin ataduras, sin religiones, donde hasta el más peligroso enemigo era incapaz de causar daño, una estrella como faro, el brillo como brújula y un destino incierto plagado de posibilidades.
El sitio perfecto, la música suave, las caricias justas, ese lugar donde se encuentran todas las miradas perdidas, las mentes en blanco tienen colores y los pensamientos se sitúan al final del arcoíris, un beso es moneda corriente. La libertad de las aves no es exclusiva, todo aquel que lo desee podrá volar sin límites, valiéndose de sus sueños y alcanzando alturas inimaginables, todo aquel que lo sueñe podrá llegar más lejos que cualquier otro hombre, el único límite es nuestra capacidad de soñar.
Un mundo así no sería posible sin la imaginación, sin esa desconexión de ideas conectadas, esos planes imposibles de llevar a cabo en el mundo real, una imaginación pura, regada con letras, sembrada con páginas, sin productos adicionales, sin pantallas ni alimañas. Una mente limpia, clara, exenta de rincones negros, todos queremos ver tus violetas, verdes, azules y amarillos corriendo como líneas en un libro, notas en una canción, paisajes en un cuadro, expresadas en una explosión de sin sentidos que adquieren su verdadero significado a los ojos de los demás, ellos los verdaderos jueces sin condenas, los que aprecian la libertad tanto como uno.
El sitio aislado, la montaña más alta, el mar más profundo, un bosque frondoso, nuestra mente y nuestro corazón unidos en pos de conseguir hitos inimaginables, esos que solo existen en el arte, como el mundo perfecto, por ejemplo.

lunes, 9 de julio de 2012

Risas que cambian las nubes


Cuando el humo se dispersó y sus oídos se acostumbraron al silencio pudo ver por fin la escena final, el montaje perfecto, todo estaba en su lugar para el último gran acto y sin embargo algo no andaba bien, es decir, no se trataba de algo técnico, sino que algo en su interior no funcionaba como debía. Recorrió los metros que lo separaban de la puerta y se lanzó hacia la calle, en busca quien sabe de qué, pero en busca de algo, de todo o de nada.
Cientos de personas lo vieron vagar, perdido, confundido, pero seguro del camino que elegía, los esquivaba con velocidad pero sin apuro, no escuchaba sus voces y sin embargo sabía lo que decían. Suerte.
Tal vez nunca debió hacerlo, o si ¿Quién sabe?, lo seguro es que ahora estaba arrepentido, una decisión apresurada que lo había llevado a las puertas mismas del infierno, con el diablo a sus espaldas impulsándolo a entrar, tal vez no lo necesitaba. Subió las escaleras, llegó a su destino, ese era su lugar, de chico soñaba con un final allí, recorrió cada centímetro recordando cada marca que había hecho, su primer amor, su primer concierto, la muerte de su madre, sus hijos, todos tenían un rincón especial, pero también estaba aquel, esa marca, el impacto de la bala y la sangre oscurecida con el tiempo, aquella terraza había sido testigo de su apogeo y de su ocaso, de la riqueza y la pobreza, de la vida y de la muerte.
El estuche le pesaba, pero su peso no era nada comparado con el de su memoria, silbaba una melodía, inconscientemente, se acomodó y miró hacia el cielo jugando a buscarle formas a las nubes, soñando en que podía transformarlas en lo que quisiera y que tal vez de una de ellas descendiera su ángel para llevarlo a su lado.
Se acercó a la cornisa, se sentó dejando sus pies colgando en el vacío, tomó la guitarra y los primeros acordes comenzaron a sonar, uno tras otro se sucedían cuando de pronto sintió una caricia en el pelo, el perfume facilitó las cosas y pudo verla en el sol, sus acordes se transformaron en risas, que lo alentaron a volar, y se encontró transformando las nubes, al lado de su ángel. 

viernes, 22 de junio de 2012

Vuelta a la infancia


Cuando el ultimo rayo de luz fue tapado por las ramas la casa quedó inmersa en una profunda oscuridad, de esas donde la sensación de no estar solo se repite una y otra vez, donde el viento es compañía y la vida parece detenerse por segundos, paralizando el corazón del más valiente.
En su interior las cortinas se agitaban, como movidas por una fuerza extraña, el polvo cubría la superficie de los muebles mostrando años de abandono, y sin embargo ella todavía vive allí, esperando pacientemente. Nadie conoce su rostro, solamente algunos pudieron ver su silueta recortada en las cortinas, pocos vivieron para contarlo.
Hace ya muchos años que la soledad la ha invadido y la reclusión fue su mejor amiga, allí encerrada podía esperar paciente, amenazante pero paciente, esperando la oportunidad de regresar el mal que le habían causado, no era venganza, le gustaba llamarla devolución de gentilezas, un monstruo que crecía en su interior ocupando el espacio donde antes estaban los órganos y las vísceras, todo dentro de ella era odio, explotando por los poros, saliendo de su piel, chorreando por las paredes. Odio.
Cuenta la leyenda, las pocas palabras que se pudieron conocer, que su odio no es contra alguien en particular, sus maquinaria mental ha diagramado tantas formas de vengarse que ha olvidado contra quien debía hacerlo, es por ello que en las noches ya nadie duerme tranquilo, o a caso ¿no has tenido esa extraña sensación de ser observado mientras duermes? Nadie puede negarlo, ella está allí infundiendo el miedo, puedes taparte la cabeza, ponerte a rezar, pero solo te salvas si ella lo decide, no hay remedio.
Esas noches de calor agobiante, o el frio que te cala hasta los huesos, cuando sientes crujir las maderas, simulando pisadas que tratas de atribuir a insectos o al viento, ella te acecha sin pensarlo, buscando rasgar tu piel dejando tu espalda desnuda hecha jirones, el terror se apodera de tus pensamientos, piensas que temiéndole la estas llamando, pero no te preocupes ella ya sabe de ti, solo tienes que esperar, se paciente.
No se busca recuperar lo perdido, ni se quiere evocar el pasado, solo hay que estar seguro de que todo lo decidido estuvo bien pensado, sobre todo la venganza.
Lentamente, sin errores, esta noche volverás a ser un niño, recordarás estas palabras cuando al acostarte dejes la luz encendida.

sábado, 9 de junio de 2012

Y me someto por eso a tu voluntad


La pelea había comenzado hacia ya varios años, 25 para ser más exactos, sin que nadie se diera cuenta día a día su defensa era vulnerada por las embestidas del enemigo, los golpes eran certeros, y la derrota parecía inevitable.
Alguien alguna vez hizo el recuento de las batallas ganadas y perdidas, con una ventaja ampliamente favorable para el enemigo, la derrota era inminente, cada paso, progreso conseguido o batalla ganada, eran contestados con un asedio desesperante que no daba lugar al respiro, una sensación de ahogo invadía constantemente, hasta que por fin el enemigo dejaba de atacar.
Cualquier estrategia era anticipada con una velocidad alarmante, la mayoría de los ataques eran contrarrestados con una arremetida feroz, la valentía y el orgullo eran lo único que tenia, la tozudez era su aliada y su única arma y defensa, servía de lanza y escudo al mismo tiempo.
Cuando parecía ir ganando terreno, el enemigo quiso demostrar su poderío real, y sin pensárselo dos veces lanzó un ataque de magnitudes inimaginables, de esos que destruyen lo que encuentran a su paso, sin dejar una sola huella, doblegando las voluntades más fuertes… pero no la mía. Tal fiereza tuvo el ataque, que casi consigue la victoria, pero solo logró ponerme de rodillas, jamás terminaría de caer.
Así es como día tras día se soportan los embates de la vida, combatiéndolos con valentía, orgullo y tozudez, tal vez algún día ella se canse y nos deje vivir en paz.
Tal vez, algún día será esta vida hermosa.

sábado, 26 de mayo de 2012

Da lo mismo mentiroso o asesino

La vista desde la ventana no era para nada desdeñable, el viento agitaba las ramas de los arboles, que yacían pacientes, atados al suelo con sus firmes raíces, mientras su mirada se perdía en el horizonte, un pájaro paso en un vuelo rasante sobre la espejada superficie del lago, un poco afortunado pez se agitaba en su pico. Dentro del castillo reinaba una paz conmovedora, capaz de apaciguar el alma más inquieta, las cortinas se mecían suavemente, el aire recorría los rincones provocando un leve movimiento en todos los objetos, la magia invadía la estancia, solo su presencia interrumpía la danza provocada por el silencio, la paz y el viento.
Sus pasos resonaban hasta en lo más alto de la torre, su espada resplandecía con un brillo sin igual, la leyenda relataba que su luz podía verse desde los reinos más lejanos, su filo era capaz de cortar la roca más dura y a su vez ser suave como una pluma, sus ojos eran oscuros como la noche y paralizaban el corazón del más valiente guerrero, pero todo formaba parte del pasado. Hoy en la soledad de su castillo podía entender que la gloria ganada en batallas, las leyendas creadas en torno a su nombre, de nada valían; se apoyo sobre su espada e inclinó sus rodillas haciendo una reverencia frente al féretro, una lagrima recorría las cicatrices de su rostro, no lo lastimaba su ausencia, sino que ese lugar debía ser suyo.
Sus días monótonos no lograban apaciguar su alma, hora tras hora recorría las habitaciones buscando con que ocuparse, sin ningún tipo de éxito, las prácticas con la espada, el tiro al blanco, la caza, ya nada conseguía disipar los pensamientos de su embravecida memoria, que amenazaba con destrozarlo por dentro hasta que su cabeza estallara. Los reyes lo habían abandonado, aduciendo que se había vuelto loco, ya nadie quería sus servicios, los rumores se expandían como un reguero de pólvora, devastando su reputación, pero nadie sabía la verdad. Él tampoco podía hablar de la verdad, no la había matado, era cierto, pero en parte sí.
Jamás revelaría a nadie que fue lo que sucedió, el paso de los siglos ha dado muchas versiones, solo pudo encontrarse un papel con su caligrafía que decía lo siguiente: “la vida de quien vive alejado de la verdad es como la del asesino implacable, debe aprender a convivir con el desastre que provocan la muerte y la mentira”.

martes, 22 de mayo de 2012

Ser yo

Esa noche el viento castigaba los postigos de las ventanas sin piedad, arremetiendo contra ellas con una furia despiadada, intentando arrancarlos, dentro del antiguo caserón reinaba el silencio, los pasos se ahogaban en la penumbra, solo se escuchaba el aire filtrándose por los vidrios rotos.
Su presencia era casi invisible, aquel pequeño pueblo, perdido en el mapa, era el paraíso para desterrar su pasado para siempre, empezar de nuevo, ser una persona distinta en todos los sentidos…
Los detalles del plan eran revisados con una precisión casi obsesiva, seguía sus huellas por donde quiera que fueran, desde el primer día cuando los vio llegar supo que sus vidas no valían tanto como la suya. Él alto, casi de su estatura, espalda ancha, de apariencia fuerte pero desarmado ante la presencia de ella,  que tenía el pelo castaño, una sonrisa de esas por las que cualquier persona perdería la razón, pero no era su caso, no era a ella a quien quería sino a él, y en particular a su vida.
Al ingresar al departamento encontraron todo normal, el olor a encierro y el frio habitual no eran algo inesperado, el hecho de estar juntos hacia que los detalles a resolver fueran mínimos, solamente se necesitaban el uno al otro para subsistir, esas cosas de jóvenes que suelen darse cuenta de madrugada que el amor no alimenta al estomago. El día transcurrió con normalidad, un breve paseo por la tarde y luego de nuevo al departamento, llegaron cayendo la noche y al cerrar la puerta no sabían que su destino había cambiado para siempre.
Desde algunos metros de distancia pudo observar la escena, él rodeándola con sus brazos para protegerla del viento frio proveniente del mar, ella hundiéndose en su pecho, como pidiendo protección, tanta felicidad lo asqueaba, pero debía seguir mirando, solo así lograría su objetivo. Al observarlo detenidamente y más de cerca tuvo que modificar parte del plan, eliminarlo simulando un robo no era una idea inteligente, estaba claro que él opondría resistencia seguro de poder vencer en una lucha cuerpo a cuerpo, y tenía razón; por otro lado ella poseía una figura que demostraba interés por su cuerpo, posiblemente gimnasia y en el caso menos probable artes marciales, por lo que podía significar un escollo que interrumpiera su plan. Trazando nuevas líneas pensó en rodearlo por la noche, cuando salía a entrar el auto, allí solo en la oscuridad y sin nadie que lo asista era más vulnerable, había notado que en presencia de ella su cuerpo adquiría una rigidez y una postura de ataque ante cualquier evento que pudiera lastimarla, en cambio al estar solo sus sentidos parecían apaciguarse, ese era EL momento.
En el departamento todo seguía igual, encendieron el horno para calefaccionarlo mientras preparaban una merienda tardía haciendo planes para la cena, claro está que estos planes no llegarían a concretarse, las charlas, juegos y películas hicieron que el tiempo transcurriera rápidamente, por lo que decidieron no salir. Unos minutos antes de medianoche él salió a entrar el auto, el ataque lo tomó por sorpresa…
Al regresar al interior del departamento se desenvolvió con total naturalidad, mencionando detalles de la vida de ella como si los hubiese vivido, conociendo cada conversación que habían mantenido, ella nunca notaria el cambio y si lo hacía lo atribuiría a algún malestar anímico.
La noche transcurrió con normalidad, por la tarde del segundo día me dispuse a escribir estas líneas, la idea de escribirlas en tercera persona se fue diluyendo, los cuentos no son mi especialidad, sus pasos resuenan en la escalera, se acerca lentamente, esto de andar jugando no es lo mío, luego del almuerzo tendré que terminar con el plan.

sábado, 12 de mayo de 2012

pasado y presente de una derrota futura

Un cigarrillo a punto de consumirse, lentes oscuros y un corazón frio como el acero, así podría describirse su imagen, camina lento entre la gente como si buscase algo, los mira a los ojos escudriñando en sus miradas, intentando ver algún rincón escondido de sus almas, queriendo encontrar su secreto más profundo, ese que nunca pudo encontrar en sí mismo, ese secreto que aun busca en ella, sin esperanzas.
En cada esquina se detiene a pensar que camino tomará, todos menos el pasado, eso es lo que piensa, no debe volver hacia atrás ni siquiera con la vista, jamás dará vuelta su cabeza para ver qué sucede a sus espaldas, no es su estilo, la vista siempre al frente. Cruza la calle y dobla a la izquierda, sus pasos lentos y pesados se transforman en agiles y veloces, el viento lo envuelve haciendo que el pelo le roce la cara, -su pelo en mi cara- pensó, un recuerdo lo asalta de vez en cuando y le quita la conciencia, jamás se librará de este castigo.
Llega nuevamente a un cruce de calles, la gente a su alrededor toma caminos elegidos previamente, pero el no, jamás premeditaba las cosas, -como esa tarde en que la vi, nada estaba pensado y a la vez todo parecía estar dispuesto de forma tal que era inevitable que no sucediera- gira a la derecha absorto en sus recuerdos, esquivando gente por pura intuición, buscando un misterio que lo acerque a la verdad. Al detenerse frente a la puerta su respiración comienza a agitarse, siente que la gente escucha sus latidos, no había reparado que estaba yendo hacia su casa, reconoció la puerta de reojo, mirando para otro lado, la reconocería hasta con los ojos cerrados. El picaporte cedió al primer intento, la casa llevaba varios años abandonada, pero todo se mantenía en su lugar, pudo ver los manuscritos hechos en ese añorado tiempo en el que creía ser un buen escritor, en el que jugaba a ser alguien importante y ella era su musa, - esa es la única verdad, siempre ha sido mi musa-. El olor familiar lo invade, su cabeza gira en círculos y la habitación comienza a ahogarlo, una nube se posa en sus ojos negándole la vista del recinto, cae desmayado.
En la soledad de la noche despierta en su antigua cama, todo sigue en su lugar, ella a su lado con la respiración entre cortada de los que duermen plácidamente ajenos a lo que sucede a su alrededor, baja las escaleras guiado por un ruido, al entrar al comedor, ve un hombre recorriendo su casa, con mirada nostálgica como si siempre hubiese estado ahí, de un golpe lo deja inconsciente; al girar el cuerpo del extraño que yace inerte entre sus libros pudo verse a sí mismo, en un futuro no muy lejano, la señas de la derrota eran evidentes.
Verse en el futuro derrotado por el pasado hizo que su presente fuera muy distinto, así pasan sus días, buscando que el tiempo no lo lleve a volver la cabeza hacia atrás, caminando errante, esa era su formula.

2047

25 de octubre de 2047
DIA  1:
Hace exactamente 24 horas que la flota de nuestro país nos dejo en este frio suelo, nos embarcamos 3 días antes en los puertos del sur emprendiendo un viaje suicida hacia una cruzada aun más loca,  el objetivo? El orgullo, lo nuestro….
Avanzamos lentamente, con temor a ser descubiertos, la historia se repite, luego de años de negociar, aquí estamos otra vez como hace 65 años, nada ha cambiado desde aquel momento, o si, pero no para bien, las diferencias son aun más grandes. Encontramos refugio en un monte y comienza a instalarse el primero de los 12 campamentos que se pondrán a lo largo y a lo ancho del territorio, el frio nos congela, ahora entiendo lo que dicen los libros….
Terminamos de cubrir y camuflar todo, ahora es el turno de sortear a quien le corresponde cada guardia, para mi  desgracia me toca cerca del cementerio, una zona donde me convierto en blanco fácil, sin refugio del frio ni de un posible ataque, solo cuento con el resguardo que me brindan las almas de los valientes que cayeron peleando, tratando de repetir la historia de David contra Goliat sin darse cuenta que aquella vez el gigante vencería.
Son las dos de la tarde y salgo a recorrer la zona, buscando provisiones, compañía, buscando…. Allí los recuerdos me invaden por más que solo sepa lo que me contaron, nunca antes vine a esta fría roca gigante, pero las imágenes me invaden como si hubiese vivido esa absurda guerra, las balas me zumban, las bombas caen cerca, y sin embargo nada es real, por lo menos me sirve para mantenerme alerta, mis sentidos se encienden como si todo fuera cierto. Decido apoyarme a fumar, no esperamos un ataque hasta dentro de varios días, el factor sorpresa fue, es y será nuestra arma más importante, los piratas nos superan ampliamente en fuerza, tecnología y destreza militar, solamente nuestro corazón es más grande que sus armas. Sentado en el piso veo pasar a los pájaros, pienso en mi vida anterior, hace unos meses era un simple estudiante que decidió hacer una carrera militar y hoy estoy acá, que suerte la mía, si logro salir vivo juró pensar bien antes de decidir sobre mi futuro.
Las horas pasan, la calma es desesperante, no veo ni siquiera a los miembros de mi compañía, estoy alejado y solo, en breve termina mi turno y podré ir a calentarme al campamento, espero que ahí todo siga igual; absorto en mis pensamientos escucho un ruido, me tiro al piso y busco refugio, una piedra pequeña trata de ocultarme, aunque desconozco de que, cargo el arma no muy seguro de que funcione, apunto…. Mi relevo, gracias a dios, puedo ir a descansar, el sueño casi provoca la primer baja de esta guerra, hubiese sido la muerte Nº 650 en este territorio.
El regreso al campamento se torna tedioso, el camino se me hace aun más sinuoso que a la ida, el cansancio trata de vencer mi resistencia pero consigo llegar, todo marcha bien, el ánimo sigue por las nubes, todos creen que esta vez la victoria será nuestra… bueno, casi todos, a lo lejos puedo divisar al comandante subido al punto más alto del territorio, inspeccionando el horizonte, esperando, buscando…
Luego de la cena decido irme a mi catre, una tenue luz y García Marques esperan para hacerme compañía, mi imaginación y mi mente necesitan de su auxilio, algo con que descomprimir los pensamientos de muerte y destrucción que comienzan a abordarme, mañana empiezan las operaciones, debemos dar a conocer nuestra presencia en el lugar de forma paulatina, el plan consiste en tomar el perímetro de las islas para luego ir achicándolo en forma de círculos, hasta llegar al centro, conseguir formaciones fijas e impenetrables, esperemos lograrlo.

DIA 2:
La noche resultó más apacible de lo esperado, las modernas carpas (al menos modernas para nosotros) cuentan con sistemas de calefacción, el clima no será un impedimento a la hora del descanso, la intención es no repetir lo sucedido, esperemos…
Nos dividen en grupos, es hora de acercarnos a las zonas donde los desembarcos son más fáciles de realizar, debemos asegurarlas e instalar puestos de vigilancia armados y listos para repeler cualquier intento de ataque, el sistema de comunicación queda debidamente instalado y protegido, será vital evitar que queden puestos aislados, la lucha codo a codo es nuestra principal estrategia.
Por la tarde una leve llovizna comienza a dificultar el camino y la visión, nos ponemos a resguardo y esperamos órdenes para proceder, debemos instalar el siguiente puesto como sea, el sigilo se torna fundamental en nuestras vidas, nuestros ojos y manos se convierten en bocas y oídos para comunicarnos. Emprendemos la marcha, hasta que llegamos al punto final, allí un cráter causado por un antiguo misil británico nos sirve de trinchera para el puesto, lo instalamos en tiempo record y comenzamos a desandar el camino hacia el campamento principal. De a poco vamos llegando todos los grupos, comunicando el éxito de la primera misión, las caras transmiten esperanza. Nos autorizan a descansar, decido irme a dormir, mañana tengo el día libre.

DIA 3:
Nada varía, la alegría se mantiene aunque las caras ya reflejan cierto aburrimiento, la tensión es constante, comenzamos a achicar los círculos y nos acercamos cada vez más al pueblo, no hay señales que indiquen si se alertaron sobre nuestra presencia, ojalá que no… un disparo a lo lejos… explosiones y gritos… ha comenzado…
Es de noche y el nuevo campamento se encuentra alborotado, el intercambio de disparos de la tarde indica que nuestra posición ya no es secreta, nos esperan preparados, ya tenemos 3 bajas y confiamos en haberle causado más de una docena al enemigo, las muertes absurdas continúan sucediéndose en el territorio, igual que en el pasado… seguimos buscando.


DIA 6:
Los enfrentamientos son cada vez más seguidos, sospechamos que no se trata de simples kelpers, los tiros que reciben los nuestros son certeros, precisos y mortales, no hay heridos, 15 compañeros muertos, entre ellos el comandante, diferenciándose de sus antecesores tomó un fusil y emprendió el camino a nuestro lado, ruego a dios por sus almas… y por la mía, mi guardia comienza y el miedo aumenta.
Tapado con la manta de camuflaje y equipado con mi fusil, me recuesto sobre el pasto, los lentes de visión nocturna me proporcionan una vista ideal del terreno, todo lo que se mueva delante de mis ojos debe ser eliminado.
El primer silbido lo escuché a los 15 minutos de haber comenzado la guardia, el último no lo recuerdo, solo sé que comencé a disparar hacia las sombras que se movían por el monte, vi caer 6 siluetas, seis personas… jamás podre superarlo, pero era mi vida o la de ellos.
Me comunico con el campamento, solicito refuerzos y el calor comienza a invadirme, la adrenalina aumenta esperando otro tiroteo, el remordimiento desaparece de mi corazón…

DIA 9:
Se me hace cada vez más difícil escribir, a medida que pasan los días nos acercamos más al objetivo, para mañana debemos estar entrando al pueblo, seguimos buscando…
Me han asignado más días de descanso, la patrulla de inspección encontró los 6 cuerpos de soldados de elite desparramados por el terreno, me prometieron una medalla, la vieja va a estar contenta.
Un partido de fútbol necesita mi presencia, falta uno… allá voy.

DIA 11:
Ayer entramos al pueblo, conseguimos tomar las primeras instalaciones de guardia, poco a poco avanzamos, estamos llegando al centro, al mástil, mientras escribo estas palabras veo como mis compañeros comienzan a retirar la bandera inglesa, el celeste y el blanco aparecen en lo alto, la bandera Argentina flamea en las Islas Malvinas… un estallido, y el gusto a sangre me sube por la boca…
Despierto en el hospital, mi estadía en las Islas ha sido corta, la última imagen que recuerdo fue la de los ingleses avanzando sobre Monte Longdon , dicen que llevo varios días dormido y que me revolvía en sueños, como si todavía estuviese en combate; busco la hora, en el televisor dice que son las dos de la tarde del 10 de mayo de 1982.

En la mesa de luz encuentro un cuaderno, la facultad de letras me espera, y decido comenzar mi carrera de escritor de esta manera…  25 de octubre de 2047

lunes, 19 de marzo de 2012

33 son mejores

El crepitar de las llamas se oía lejano, pronto comenzaran las sirenas y las escenas de pánico, pensó mientras apuraba el cigarrillo con una pitada profunda, lo arrojó al piso y aceleró el paso, ajeno a su alrededor, a las pocas cuadras la lluvia comenzó a golpearle la cara con pequeñas gotas, se puso la capucha y caminó con destino incierto. Al llegar a su casa se sorprendió de encontrar allí un sobre con su nombre, miró el remitente y allí también lo decía, sin pensarlo dos veces apoyó la carta sobre el mueble y fue directo a la cama, otra noche de trabajo agotador, esta vez el estúpido perro casi arruina todo, pero gracias a dios (o al diablo) pudo lograrlo. Se arrodilló en un costado de la cama y sobre el borde tachó la última marca, ya eran 33, el número por el que había hecho el pacto, ahora solo restaba esperar la paga.
Al cerrar los ojos una luz los encandiló por dentro, y lo que parecía ser un ángel apareció delante de él y por su expresión no venía a traerle un mensaje amistoso, intentó despertarse pero todo fue en vano, tenía esa extraña sensación de que no despertaría nunca. La luz fue apagándose poco a poco, dejando al descubierto un hermoso rostro de mujer, con su cuerpo recortado en el cielo, decorado con las alas mas blancas que jamás había visto. Ella lo tomó de la mano, como invitándolo a seguirla, y él lo hizo. Fue allí cuando comprendió que esta era su paga, al ingresar a la luz todo se volvió oscuro, el fuego se apoderó del paisaje y los gritos de terror resonaban en su cabeza, la gruesa voz del diablo se alzó sobre las demás diciendo       – ¿querías grandeza? Aquí la tienes, ¿qué mejor reconocimiento que el de tus víctimas?-. Intentó huir, pero cada puerta que atravesaba lo llevaba a la sala anterior, como un gran sinfín de espejos, que uno tras otro reflejan la mierda de su alma; mientras las voces parecían golpearlo por dentro, se sentía agitado, cansado y traicionado, nunca debería haber abierto aquella carta… eso es, la carta, ese era el principio y el fin de todo, y estúpidamente la había ignorado, ahora alguien la encontraría para continuar con el trabajo y ser condenado, 33, siempre 33.
Ignorando los gritos, los llantos de los bebes mezclados con las maderas crujientes por el fuego que las azotaba, consiguió encontrar la salida hacia su cuerpo, tenía que destruir la carta, pero al llegar no la encontró donde debía estar, giró hacia la ventana y al asomarse pudo ver a un joven abriendo el sobre, trató de advertirle pero ya era tarde, pudo ver en sus ojos que el pacto estaba firmado. En ese mismo instante el olor a azufre lo invadió y el calor consumió su alma en unos segundos, desapareciendo sin dejar rastros.
A lo largo de la historia de la humanidad, 31 personas han desaparecido luego de encontrar la misteriosa carta, cuenta la leyenda que el numero 33 será quien destruya el mundo tal y como lo conocemos para dar paso a la nueva era del terror.
Debo confesar que la he leído, he consumado el pacto y antes de ser llamado al sueño eterno del tormento, me decidí a contar la historia. Esto convierte en errónea la suma total, ya somos 32.
Saludos desde el infierno.

Pd: pude ver la fascinación en tu rostro y sé que en tus pensamientos has soñado con encontrar la misteriosa misiva, entonces bienvenido al infierno. Si estás leyendo esto has sido seleccionado para satisfacer el último deseo de Satán. Nadie dijo que el juego sea justo, es cierto, pero tu curiosidad te ha condenado y hoy eres el encargado de destruir lo que más amas, para coronarme como amo y señor. Dios ha sido derrotado, y todo gracias a ti.

Lucifer.

miércoles, 7 de marzo de 2012

el sol naciente

La luna fue mi eterna compañera en esta disyuntiva que tenía el corazón para elegir entre lo justo y lo querido, un camino de ida, donde las posibilidades se reducían a dos,  y la elección no tenía retorno.  Siguiendo la voz de mi conciencia me puse a analizar opciones, la comodidad frente a la aventura, lo conocido contra lo desconocido, ser feliz o no.
Al mirar hacia los senderos pude descubrir parte de los caminos, uno de ellos (bastante familiar por cierto) me mostraba una luz resplandeciente y todas aquellas cosas que alguien puede querer para su vida; el otro, situado a la izquierda, mostraba un paisaje lleno de sombras, con objetos misteriosos ocultos en ellas, una oscuridad aterradora pero no por ello menos atractiva, simplemente el temor de lo desconocido.
Las ideas eran alimentadas por el sordo ruido de un martillo en el interior de mi cabeza, lo cual no colaboraba demasiado con el esclarecimiento, cientos de hojas arrancadas se acumularon a mi alrededor, los cuadernos estaban llenos de palabras que intentaban expresar una elección, siempre contemplando la luna pero sin verla.
El viento trajo a mi oído palabras sin sentido, era como si las ventanas de un manicomio se hubiese abierto de par en par, dejando salir los gritos de los locos, eso eran, locuras. La luna había enloquecido (o siempre había sido loca, ¿Quién podría saberlo?) y eso era lo que la hacía atractiva, mire los senderos y contemple la luna, lentamente comencé a abrirme paso entre las pilas de papeles y sin pensarlo me dirigí directo al faro de la noche, buscando su abrigo, queriendo sentir su presencia. Una ola de calor y satisfacción inundó mis ideas, y pude contemplar su plateada figura recortada en el firmamento, recorrer cada punto de su misteriosa superficie y explorar cada uno de sus oscuros rincones, a cada paso que daba sus palabras sin coherencia explotaban en mis oídos, su locura tenía pinta de contagiosa, como si de un virus se tratara.
Fue así como la luna me cedió su espacio durante el día, imponiendo condiciones, más que eso pidiendo a gritos que consienta sus caprichos, sintiendo que nunca sabría lo que pasaría a su lado, y a pesar de los senderos y considerando su locura, escuche su propuesta y le conteste con un conciso “loca, me gustas así de loca inestable y caprichosa”.

viernes, 17 de febrero de 2012

las estaciones que no fueron, el oro sin sentido, el falso sol y la falsa luna

El ruido a botas se oía lejano, como si el tiempo se lo hubiera llevando a través del espacio, los disparos, golpes y palos ya no se escuchaban tan cerca, todo parecía dar un paso hacia atrás, como agrandando la distancia que nos separaba, el olor a pólvora dejaba su lugar a la nueva primavera.
Fue una primavera de hojas secas, con pocas flores, más un invierno que un otoño, y menos que una primavera, el olor a pólvora perdido, cambiado por un intenso anhelo de justicia, no mitigaba el sufrimiento. Las hojas no tenían casi colores y los pocos que quedaban de nada servían, los violetas no eran tales, y de nada servía imaginar el azul; el auge del oro aparecía por la ventana, un auge que enceguecía, propagándose como una epidemia por el mundo. Oro o muerte.
El oro, dio sus frutos, todos juntaban oro, los colores regresaron, violetas más fuertes que nunca, su brillo producía la sensación de estar viendo un verde esperanza, aunque solo fuera la sensación, mientras el oro durase, la felicidad y los colores también lo harían. El oro tapaba el rojo furioso como la sangre, que buscaba salir a la luz, aunque varios rojos lo lograron y consiguieron arrebatarle una pepita al dueño del oro. Una nueva primavera se acercaba, lenta y pausadamente, casi tiñendo de un gris aburrido todo lo que tocaba.
Esta nueva primavera, al igual que la anterior, no fue tal, ni siquiera duró lo mismo que aquella, las hormigas se rebelaron contra ella, llamando a las otras estaciones y a los colores para que presencien el cambio y dirijan el rumbo. Vestigios de aquel oro que acabo con la posterior primavera comenzaron a aparecer, y traían consigo ecos de aquellas botas, olor a pólvora.
Se autodenominaron el sol y la luna, aunque todos sabían que no lo eran se dejaron encandilar por su falso brillo, creyendo en sus falsas luces, cuando un color (sobre todo el rojo furioso como la sangre, nadie lo quería) o las hormigas aparecían a preguntar ellos tapaban todo con sus falsos rayos, enceguecían con su resplandor, buscando ocultar la sombra que escondían.
Cuando el sol se apagó y la luna quedo sola, en compañía de sus fieles estrellas nadie sabía lo que pasaría, nadie sabe lo que pasa, aunque todos lo saben todavía quedan vestigios de esos rayos enceguecedores que buscan ocultar la oscuridad que avanza detrás de ellos, en algunos rincones el ruido a botas y el olor a pólvora ha regresado, la luna, esa que antes le temía a estos, hoy los convoca a su manera
Y ante todo esto, la historia, esa que guía nuestras almas, no encuentra las respuestas, buscando entre las hojas de los otoños pasados, esas que daban cuenta de árboles fuertes, inmensos bosques gobernantes, formados por árboles tan sabios como la tierra misma, su tiempo había pasado.
El ruido a botas sobresaltó a la historia, la luna estaba yendo tras ella, dispuesta a acabarla.
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lunes, 16 de enero de 2012

La fotaleza inexpugnable (pero no tanto)


La hoja de acero del cuchillo resplandecía bajo la luz del sol que se colaba por la ventana, afuera un atardecer mágico caía sobre la ciudad. Asomándose por la puerta de la celda vio a su prisionera amarrada a la camilla, pasó suavemente la yema de sus dedos por el filo de su cuchillo y pensó en el acero, tan brillante, firme y letal, pero sin embargo si uno se detenía a mirarlo podía encontrar su punto débil, lo mismo sucedía con su enemigo, superior en valentía y fuerza, increbrantable, pero dejando su punto de quiebre a la vista de todos. Absorto en sus pensamientos ingreso al cuarto y lentamente fue pasando sus manos por el cuerpo de la princesa, sus sucias manos recorrieron cada palmo de sus curvas, de pies a cabeza, pensando en la debilidad del acero, y del hombre, el amor, la causa de toda guerra, lucha o enfrentamiento, el hecho que cambia los acontecimientos, utilizándolo correctamente era capaz de debilitar al más fuerte, nublar al más sabio y fortalecer al más débil, justamente lo único que no buscaba, sabía que el capitán de la guardia real renunciaría a su derecho al trono o intentaría algún plan alocadamente estúpido para rescatar a su amor.
Imbéciles, no se dan cuenta que el amor nos ha llevado a la ruina, el hombre debe aislarse de los sentimientos y sobre todo del amor, para llegar ser como dioses, no más padres, madres, hermanos, esposa o hijos, todos los vínculos sentimentales tendrían que ser desechados para alcanzar un grado de superioridad comparable al de los titanes, la fortaleza de la mente y el corazón unidos por el odio y el egoísmo, ese sería su mundo perfecto.
En su mundo, cobraría venganza de su hermano, después de todo él era la causa de que hoy todos los señalaran con el dedo como un asesino y enemigo del pueblo. Solamente dos personas habían merecido su amor incondicional, su hermano y su prisionera, la princesa, en secreto la había amado días y noches, sin saber que ella no lo amaba y que en cambio se obnubilaba ante la presencia del heroico capitán, lo pagarían.
Al contemplarla, se detuvo en sus ojos y en la mueca de su boca, sus rasgos angelicales, dignos de adoración por parte de los dioses, no demostraban imperfecciones, su belleza, legendaria para otros, era admirada en cada reino que pisaba, y sin embargo no lo creía digno de su corazón.
Embelesado y con la mirada perdida, no escuchó a los soldados entrando a la celda, el frio metal de la espada de su hermano lo sorprendió por la espalda, y la última imagen que vieron sus ojos fue el tierno beso de la princesa con su esposo, el valiente capitán, el traidor… su hermano.
Sumido en la más profunda oscuridad y esperando sus últimos instantes de vida pudo darse cuenta que su muerte había sido provocada por ese sentimiento que quería erradicar, el amor había sido la causa de su perdición, nunca podría admitirlo, sería rebajarse al nivel de un humano corriente, y el aspiraba a ser mucho más que eso, pero aún así, su punto débil seguía  siendo común a todos.
Hasta el más frio y calculador guerrero, la más horrorosa bestia y la mente más despiadada, sucumben frente al latido del corazón.