miércoles, 11 de mayo de 2011

Tu lugar en el mundo


El calor era insoportable, recién llegaba y ya quería irme, aunque dentro mío sabía que tendría que pasar aquí un tiempo bastante largo, lo que  podríamos llamar unas largas vacaciones, aunque no muy agradables, el lugar no era muy acogedor y los anfitriones no eran los mejores, pero tendría que aprender a vivir aquí.
De a poco fui familiarizándome con el entorno, escasa decoración, ruidos extraños a toda hora y sobre todo mucha gente, demasiada para mi gusto, todos realizando algún tipo de tarea sacrificada, todos menos yo, por el momento no tenía trabajo asignado y el resto ya comenzaba a mirarme con cierto recelo, llegue a escuchar rumores que hablaban de cierto favoritismo del “jefe” para conmigo, todo por mis antecedentes. Fue en una de mis recorridas habituales que comencé a ver rostros conocidos, gente que jamás había visto en mi vida, pero que sin embargo me eran familiares, no podía precisar de dónde, pero los conocía, de eso estaba seguro. Intenté en vano mantener algún tipo de conversación, todos me daban la espalda, tanta soledad era un tormento, pero tendría que sobrellevarla. Traté de realizar alguna tarea, pero siempre había alguien evitando que lo hiciera, se ocupaban de que no realizara ningún esfuerzo, siempre tenía que estar descansado, aunque nadie me decía para qué debía descansar.
El tiempo transcurría y mi estancia aquí era cada vez más aburrida, no podía trabajar, no podía conversar y para colmo el calor era agobiante, pero siempre me quedaba tiempo para pensar, y fue pensando que me di cuenta de algo muy importante, algo que no había pensado desde que llegue a este lugar y era precisamente eso, no sabía cómo ni donde había llegado; en ese preciso instante que el “jefe” apareció ante mí, sus casi 2 metros intimidaban, su voz grave estremecía al más valiente y su presencia paralizaba a todos. Como pude pregunte donde estaba y su respuesta no se hizo esperar, - es tu lugar en el mundo- me contestó, y automáticamente la sensación de calor se transformó en un fuego que me rodeaba, mi descanso había terminado y mi aburrimiento también, llegó el momento de trabajar sin parar y sufrir los más terribles tormentos, en definitiva de eso se trata el infierno.