Mira y piensa, piensa y vuela, las luces se
deslizan como un par de ojos acechantes y la oscuridad cubre todo, como una
gran tela negra sobre sus cabezas que hace sentir la inmensidad del universo,
las estrellas se propagan como pequeñas luciérnagas… luciérnagas en el universo,
¿será posible? Tiene algo de lógica, jamás se ha descartado la posibilidad de
que exista vida en otros planetas, es como la teoría de las múltiples
realidades, pero eso lo ha oído ya… un campo sembrado de paraguas llama su atención,
pero se pierde inmediatamente.
Mira a su alrededor, una verde llanura se
extiende bajo el cielo estrellado, un pájaro pasa caminando a su lado y lo
saluda amablemente, el gesto no lo extraña los gorriones siempre tuvieron fama
de ser muy educados, lo raro es que no era un gorrión… pensó que seguramente
era una confusión y siguió caminando hasta encontrar una calle que se dirigía
directamente a la luna, al llegar encontró gran cantidad de estrellas fugaces
listas para ser lanzadas, un espectáculo digno de admirar. El sol iluminaba esa
cara de la luna y todos se mantenían allí, pues se comentaba que en el lado
oscuro de la luna se encontraba la morada del ser más monstruoso del universo, tenían
suerte de que estuviese marcada con una especie de bandera con listones rojos,
un rectángulo azul y algunas estrellas, eso los indignaba más, eran sus
estrellas. Pero no nos desviemos, el recorrido a la luna despejó sus dudas, no
había luciérnagas en el espacio, así que regresó a la tierra un tanto
decepcionado y otra vez se topó con el campo de paraguas, que no desapareció
sino que uno a uno fueron floreciendo hasta cubrir toda la superficie, algo
parecido a un plato volador vuela bajo como rozando las puntas de metal y se
pierde en dirección a Saturno.
Un susurro lo llama desde algún lugar lejano,
“otra vez las realidades” pensó, pero estaba seguro de haberlas dejado atrás,
la mosca ahora estaba dentro del vaso y su teoría se había desmoronado, sigue
la voz, escucha y piensa, el gorrión lo mira asombrado y se aleja…
Comienza a notar que nada de lo que ha
sucedido tiene lógica, pero al caer en la cuenta de que se encontraba en el
lado oscuro de la tierra pudo comprenderlo todo, o casi todo “¿era o no era un
gorrión?”.
El mundo se sacude y él se sobresalta, al
mirar a su alrededor puede ver los campos oscuros y las líneas amarillas de la
ruta pasando velozmente…
Un gorrión nunca se hubiese alejado, sonríe y
vuelve a volar.