sábado, 12 de mayo de 2012

pasado y presente de una derrota futura

Un cigarrillo a punto de consumirse, lentes oscuros y un corazón frio como el acero, así podría describirse su imagen, camina lento entre la gente como si buscase algo, los mira a los ojos escudriñando en sus miradas, intentando ver algún rincón escondido de sus almas, queriendo encontrar su secreto más profundo, ese que nunca pudo encontrar en sí mismo, ese secreto que aun busca en ella, sin esperanzas.
En cada esquina se detiene a pensar que camino tomará, todos menos el pasado, eso es lo que piensa, no debe volver hacia atrás ni siquiera con la vista, jamás dará vuelta su cabeza para ver qué sucede a sus espaldas, no es su estilo, la vista siempre al frente. Cruza la calle y dobla a la izquierda, sus pasos lentos y pesados se transforman en agiles y veloces, el viento lo envuelve haciendo que el pelo le roce la cara, -su pelo en mi cara- pensó, un recuerdo lo asalta de vez en cuando y le quita la conciencia, jamás se librará de este castigo.
Llega nuevamente a un cruce de calles, la gente a su alrededor toma caminos elegidos previamente, pero el no, jamás premeditaba las cosas, -como esa tarde en que la vi, nada estaba pensado y a la vez todo parecía estar dispuesto de forma tal que era inevitable que no sucediera- gira a la derecha absorto en sus recuerdos, esquivando gente por pura intuición, buscando un misterio que lo acerque a la verdad. Al detenerse frente a la puerta su respiración comienza a agitarse, siente que la gente escucha sus latidos, no había reparado que estaba yendo hacia su casa, reconoció la puerta de reojo, mirando para otro lado, la reconocería hasta con los ojos cerrados. El picaporte cedió al primer intento, la casa llevaba varios años abandonada, pero todo se mantenía en su lugar, pudo ver los manuscritos hechos en ese añorado tiempo en el que creía ser un buen escritor, en el que jugaba a ser alguien importante y ella era su musa, - esa es la única verdad, siempre ha sido mi musa-. El olor familiar lo invade, su cabeza gira en círculos y la habitación comienza a ahogarlo, una nube se posa en sus ojos negándole la vista del recinto, cae desmayado.
En la soledad de la noche despierta en su antigua cama, todo sigue en su lugar, ella a su lado con la respiración entre cortada de los que duermen plácidamente ajenos a lo que sucede a su alrededor, baja las escaleras guiado por un ruido, al entrar al comedor, ve un hombre recorriendo su casa, con mirada nostálgica como si siempre hubiese estado ahí, de un golpe lo deja inconsciente; al girar el cuerpo del extraño que yace inerte entre sus libros pudo verse a sí mismo, en un futuro no muy lejano, la señas de la derrota eran evidentes.
Verse en el futuro derrotado por el pasado hizo que su presente fuera muy distinto, así pasan sus días, buscando que el tiempo no lo lleve a volver la cabeza hacia atrás, caminando errante, esa era su formula.

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