domingo, 27 de marzo de 2011

Cronica de un imposible, fragmento del diario de un trabajador


Corría el año 1975 y una grave crisis política, económica e institucional agitaban las aguas de nuestro querido país, se atravesaba uno de los peores momentos de la historia, agravado por el bloqueo del Mercado Común Europeo y la renuncia del ministro de economía. A esta altura ya deben saber que hablo de Argentina, otrora denominado el “granero del mundo”.
La designación de Celestino Rodrigo como nuevo ministro de economía y su plan de reformas llamado “el rodrigazo” no hicieron más que empeorar nuestra situación, cada día se hacía más difícil vivir y las noticias no eran para nada alentadoras,  nosotros, los trabajadores fuimos quien más la sufrimos, para colmo de males comenzó una persecución desmedida de aquellos intelectuales, artistas y activistas que eran considerados de izquierda, el país estaba al borde del colapso y al cabo de un tiempo la persecución y represión se tornaron ineficaces, el gobierno de Isabel Martínez de Perón se encontraba a un paso del abismo.
Así, tras varios meses de acontecimientos desafortunados para todos, se llegó al día 12 de diciembre de ese mismo año, donde el brigadier Orlando Capellini intentó un golpe, el cual fracasó debido a que no se habían consolidado las jefaturas de las Fuerzas Armadas, pero este no sería el único golpe que se le haría al gobierno.
Comenzó a gestarse un nuevo golpe armado movilizando a las tropas con la excusa de combatir a los subversivos, éste contaba con el apoyo de la prensa e implícitamente de distintos sectores del gobierno y partidos políticos. El día 24 de marzo de 1976 las tropas del ejército, comandadas por los denominados “Jefes de las Tres Armas”, Jorge Rafael Videla, Eduardo Emilio Massera y Orlando Agosti, irrumpieron en la ciudad con el objetivo de destituir a la Presidente e instaurar el Proyecto de Reorganización Nacional;  pero ocurrió un acontecimiento inesperado, la reacción social. En los meses previos los estratos medios habían demostrado no oponerse al golpe, o por lo menos la mayoría, ya que varios de nosotros seguíamos creyendo en las instituciones, eso sumado a que los sectores populares más amplios mostraban desprecio hacia el gobierno constitucional y alimentaban la idea del golpe, hizo que  la cúpula militar se viera sorprendida por nuestra aparición en la plaza enfrentando a sus armas con una manifestación espontánea. Los partidos de izquierda y los denominados “montoneros” y “guerrilleros” se unieron como hacía mucho tiempo no se veía e iniciaron el ataque para conseguir el retroceso de las tropas.
Los días pasaron, mucha gente moría y los enfrentamientos eran cada vez más encarnizados, los militares no estaban dispuestos a ceder su ambición de poder y nosotros defendíamos con uñas y dientes nuestra democracia (por más débil que se viera) y nuestra constitución.
Al ver que las tropas del ejército ganaban territorio gracias a su coordinación y organización, se decidió convocar a una reunión de los jefes de todos los sectores,  consiguiendo la presencia de los jefes sindicales, líderes de las diferentes ramas de la izquierda, un grupo de personas destacadas por su presencia en la lucha, representando al sector medio y demás integrantes de los sectores con quien no creíamos contar. Allí se decidió organizarnos igual que ellos, nuestra preparación no era la misma y no contábamos con el tiempo para entrenarnos, pero nuestro corazón era más grande y nuestra patria nos necesitaba con urgencia.
Se organizaron grupos para conseguir armas sea como sea, otro sector se encargaría del bloqueo de las calles para impedir el avance de los tanques y armas de asedio, y un tercer grupo encabezado por el sector de los trabajadores, con mi presencia al mando, se encargaría de la protección de la Casa de Gobierno y de la salud, bastante deteriorada, de Isabel.
Con el correr de los días el ejército fue cediendo terreno, y se consiguió el arresto de los tres jefes, viéndose descabezados, comenzaron a desesperarse y al llegar el 5 de abril el golpe había sido sofocado, la democracia estaba más viva que nunca y era gracias a su pueblo.
En los meses posteriores todos colaboramos para la reconstrucción de los lugares más afectados, en todos los rincones del país se podía ver gente trabajando día y noche en casas, plazas, edificios, escuelas y todo aquel lugar que se encontrara deteriorado por la lucha. Todos y cada uno de los habitantes conseguimos reforzar las instituciones y consolidar nuestra libertad, con el correr de los años nuevas ideas fueron aflorando, grandes escritores fueron capaces de exponer sus ideas por contrarias que fueran al gobierno, los músicos escribían grandes letras y se podía ver por la calle chicos de largas cabelleras caminando sin peligro.
Hoy han transcurrido 35 años de ese momento y todavía están frescos en mi memoria los recuerdos de esos días, y de los venideros también, porque no puedo imaginar lo que hubiera sucedido si la junta conseguía tomar el poder, hubiesen muerto las ideas perseguidas por las balas, las soberanía sobre las Islas Malvinas no se habría conseguido tras arduas negociaciones, sino que, tal vez, se hubiese intentado una estúpida guerra arriesgando las vidas de nuestros hijos y creo, también, que hoy seríamos por lo menos 30.000 habitantes menos.
Gracias al pueblo hoy podemos explicarles a nuestros hijos el verdadero significado de la frase “Oíd mortales el grito sagrado, LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD”.

¡VIVA LA PATRIA!

lunes, 21 de marzo de 2011

... ...


El silencio de la noche la convertía en una de las más siniestras, ideal para mi salida diaria, siempre contando con la compañía de mis fieles amigas, la oscuridad y la luna.
Aquí comienza el relato de una vida que pudo haber sido mía y que sin embargo el destino se encapricho en sacarme, arrebatando mi alma para siempre de este mundo, dejándome errante y sin rumbo.
Aquella tarde el sol se encontraba en su punto más alto, el calor se adhería a todo aquel objeto que se cruzara en su camino, sin importar su tamaño; pero ellos se disponían a iniciar la exploración, estaban dispuestos a arriesgar sus vidas con tal de perturbar mi calma, la leyenda del asesinato se había expandido por toda la región, y yo era el culpable aunque no me conocieran. La isla había sido descubierta hacia ya muchos años, y desde entonces no habían cesado de buscarme ni por un segundo, la nota fue la clave para que me culparan, debí saberlo.
Uno a uno fueron internándose en el bosque, recorriendo a toda hora la isla buscando indicios de mí presencia en el lugar, pero siempre conseguí evadirlos y pronto comencé a eliminarlos uno a uno, sus cabezas eran mis trofeos y mis seguros, sin ellas no eran nada.
Al llegar la noche del cuarto día solo quedaba en pie el último de los exploradores, aquel que había demostrado ser el más valiente e inteligente, el único que podría atraparme y quien mejor conocía la zona, sus equipos eran más modernos que los del resto y su condición física los superaba ampliamente, pero mi inteligencia era superior y mi habilidad  para moverme sin ser visto era de gran ayuda.
 Pero al esconderse el sol su territorio era mío y se volvía aun más peligroso, la oscuridad era mi aliada y amiga, sería de gran ayuda para llegar a su asentamiento. Al llegarlos perros ladraron, pero nadie se movió, entonces comprendí la trampa que me había tendido; sin tiempo de reaccionar vi la luz acercándose a gran velocidad, atacándome, intentando arrebatarme la vida sin siquiera conocerla.
El final de la esta feroz pelea ya lo conocen, soy yo quien está escribiendo estas líneas, espero que esta vez comprendan la gravedad de la situación y pueda recuperar la tranquilidad perdida, quiero poder evitar la muertes que causo y vivir una vida calma. Al igual que aquella vez en que ese naufrago intento abrir la puerta, esta vez quienes perturbaron mi vida fueron eliminados.

martes, 8 de marzo de 2011

Mi alma y la lluvia


Las ideas se agolpaban en mi cabeza una tras otra, pero ninguna conseguía salir a la luz, palabras, oraciones, puntos y comas, se mezclaban entre sí formando una inmensa red que no conducía a ningún lado. Por más que lo intentara no lograba encontrar la introducción, mucho menos el nudo y por eso no esperaba encontrar un desenlace, aunque lo intentara por horas nunca lo conseguiría.
Así fue que una tarde de lluvia las palabras comenzaron a ordenarse, conformaban oraciones, estas a su vez le daban vida a un párrafo entero y así fue que al cabo de 2 semanas el texto estaba terminado y listo para ser corregido. La sorpresa fue aún mayor cuando al realizar la corrección no hubo absolutamente nada para cambiarle, la editora estaba más que conforme y agradecía al cielo que este libro cayera en sus manos, yo por mi parte no conseguía salir de mi asombro.
El libro comenzó a venderse por miles, la gente hacia colas eternas para tener su ejemplar y al cabo de 2 meses se convirtió en el libro más vendido de los últimos cincuenta años, una nueva estrella había nacido. Pero no todo el mundo era feliz con el éxito, ni sabía convivir con él, por eso cuando tuve que empezar con las entrevistas, enfrentarme a gente que no se interesaba por mi libro sino por mi vida privada, o estaban quienes preguntaban por mi secreto para escribir de semejante manera (como si fuera a saberlo), comencé a sentirme agobiado, solo quería que la gente leyera el libro y le sirviera de algo, la fama y el éxito no estaba hechas para mí.
Con el paso del tiempo fui escribiendo nuevos relatos y cada uno superaba en ventas al anterior, no había caso, por más que reeditara algunos clásicos estos siempre superaban a la versión original, y así fue que todos comenzaron a indagar en mi vida, los rumores de un pacto con el diablo tomaban fuerzas y no faltó quien me arrojara agua bendita en alguna que otra conferencia de prensa, nadie, ni siquiera yo, podía entender lo que estaba sucediendo.
Durante varios meses deje de escribir, dedicándome a leer, a cultivar mi mente de nuevas ideas, varios autores contemporáneos estaban causando furor y me intrigaba ver su estilo. Una tarde en la que me encontraba recostado leyendo se desató una gran lluvia y vino a mi mente esa tarde en que mis ideas cobraron vida, intenté en vano recordar la causa de tal organización mental, busqué un ejemplar del libro y lo leí más de tres veces buscando un indicio, sin encontrar prueba, mi memoria no registraba otro momento de ese día que no fuera mientras escribía.
Con el paso de los años me fui olvidando del tema hasta dejarlo escondido en un rincón de mi mente, pero el día en que cumplí setenta años un señor de aspecto sombrío toco a mi puerta, antes de abrirle prendo la televisión donde anunciaban que un nuevo escritor había superado los records de ventas de los últimos cincuenta años, mis cincuenta años, olvidé mencionar que al momento de superar los records yo solamente tenía veinte; pero no nos desviemos, el hombre volvió a golpear y al abrir la puerta pude ver su imagen, en ese mismo instante mi memoria se aclaró y pude verlo a mi lado dictándome las ideas que fueron la base de mi primer éxito, ahora venía a reclamar lo suyo.
Hoy después de muchos años rodeado de llamas y tormentos me he decidido a contar mi historia, la que tal vez algún día llegue a la luz llevada por alguna de las almas que pueden salvarse, y es aquí donde pude ver que la clave de mi éxito siempre estuvo a mi alcance, solamente tenía que ver la tapa del libro y leer su nombre…
…“mi alma por éxito”.