lunes, 29 de julio de 2013

Universo paralelo

Sonríe frente al espejo, se acomoda el pelo y sale al mundo, un nuevo día ha comenzado y los primeros rayos del sol aparecen en el horizonte, camina sabiendo que su vida no tiene rumbos definidos, solo vive y deja vivir. Tres o cuatro trabajos en el año (nunca está a gusto más de 3 meses en el mismo lugar), dos mudanzas con sus pocas pertenencias y amigos repartidos por todo el mundo, su destino es no tener destino o al menos eso cree.
Los vemos caminar, vemos el barrio, la ciudad, el país, el continente, el mundo y las primeras estrellas comienzan a aparecer, la luna se cruza delante nuestro y seguimos observando hasta cerrar el visor y confirmar que todo lo establecido se está cumpliendo, nunca deja de cumplirse, salvo aquella vez.
Hace muchos años, tal vez más de los que se puedan contar una mujer cambió su destino por una fracción de segundos, lo que ocasionó que el mismísimo ser supremo tuviera que tomar cartas en el asunto. Ella nunca supo lo que sucedió esa mañana en la que la joven Killari decidió no salir al bosque y evitó su muerte, ese simple hecho había modificado la estructura temporal y espacial del universo, las realidades se trastocaron, todo quedó dado vueltas y desde entonces los controles se volvieron más estrictos.

Todo este asunto debía mantenerse en secreto, nadie debía saber que el orden preestablecido había sido modificado, pero la historia comenzó a divulgarse y los dioses decidieron que Killari cumpla con su destino y deje la tierra, por eso después de cada atardecer ella aparece para dar luz a la oscuridad y es allí cuando se crea el destino y con él la idea de cambiarlo.