El silencio quebraba la noche, era tan intenso que ensordecía a quien lo apreciaba, desde la oscuridad sus ojos acechaban a los mas desprevenidos, un descuido y zas! Un rayo helado atravesaba tu corazón, dejándote paralizado en el sitio donde te encontrabas, la muerte era un resultado seguro, sin razón aparente.
Después de muchos años su método seguía siendo letal e implacable, sin marcas ni huellas que lo delataran, solamente un par de ojos que no podían ser vistos sin perecer en el acto, el frío favorecía su trabajo, en las noches oscuras las almas solitarias buscan compañía, y en esa búsqueda pueden toparse con su mirada, y así su soledad se extiende hacia el infinito, mientras él se regocija con el pavor de sus rostros en el instante final.
Las condiciones de esa noche despertaron recuerdos en su milenaria memoria, sus pensamientos iban más allá de los tiempos en que el hombre existe, su leyenda es eterna y el mundo entero le teme, salvo ella. Una noche igual a esta, hace 500 años, las calles de Florencia habían sido elegidas para su próxima temporada de cacería, como le gustaba llamar a su diversión, varios artistas, mercaderes y mecenas fueron encontrados fulminados en plena calle, sus ojos delataban un horror único, jamás visto sobre la tierra. Todo salía según lo planeado, sin errores, como siempre, de no ser por esa noche su leyenda no existiría. Agazapado en las sombras esperaba ansioso a su próxima víctima, cuando pudo percibir su acercamiento sus ojos no dieron crédito a lo que veían, una hermosa figura se deslizaba hacia él iluminando todo a su paso, la oscuridad era vencida sin resistencia, solo por el resplandor de su imagen. Inmóvil y sin resistirse fue iluminado por los destellos y descubierto en su intento de asesinar, cuando cayó en la cuenta trató de fulminarla, pero sus miradas se habían encontrado y ya nada era igual, la joven sin saber, lo reconoció al instante como la causa de las muertes e intentó salvarlo de su tormento de alma errante…
Pero no, esta noche no será igual, se recordó asimismo que ella había desapareció hacia ya muchos años, de hecho jamás volvió a verla desde aquella noche, y nunca conoció otro amor después de aquel encuentro, en lo más intimo de su ser sabía que pondría fin a su cacería cuando ella regresara, aunque ya había perdido las esperanzas por completo.
Varias personas pasaron a su lado sin verlo, y él, absorto en sus pensamientos, les dio la oportunidad de seguir viviendo, sin pensarlo dos veces se decidió a terminar su tarea y darse por satisfecho hasta la siguiente noche, pero algo lo mantenía en su sitio, expectante.
El resplandor lo tomó por sorpresa, no estaba preparado y fue abandonado por su fría fuerza, su trabajo había culminado y su etapa juntos estaba comenzando, nunca conoció otro amor después de aquel encuentro.
Al despertar el sudor empapaba su frente, miró a su lado y ella yacía inmaculada, cubierta por las sábanas, mientras una suave brisa entraba por la ventana, la acarició y por un momento le pareció que el sueño había sido real, cerró los ojos y volvió la cabeza, en ese instante una fría mirada lo desafió en la oscuridad y un rayo helado paralizó su corazón.
Pudo verlo como nunca antes lo habían hecho, sus mentes se habían entrelazado dejando al descubierto la historia más trágica jamás contada, solo por el hecho de haberse quedado con la luz que le pertenecía.