martes, 14 de octubre de 2014

Volar

Tal vez me desperté aquel día sabiendo que si ponía el pie izquierdo delante del derecho y luego el derecho delante del izquierdo y repetía varias veces ese mecanismo comenzaría a caminar, solo si quería…. Pierna izquierda, brazo derecho, pierna derecha, brazo izquierdo y así sucesivamente.
El viento golpea las ventanas y una tenue brisa se filtra por una rendija, como un frío recuerdo que quiere ser evocado pese a nuestras barreras. Saboreo un caramelo, estoy intentando dejar de fumar, pero termino escupiéndolo y encendiendo un cigarrillo, desvío la mirada de unos ojos que me miran tras el vidrio, me alejo y vuelvo a empezar… pierna izquierda, brazo derecho… una y otra vez del living a la ventana, como si tomase carrera para empezar a volar, las colillas se acumulan y miro de reojo  a la puerta, sería mucho más fácil mantenerla cerrada con dos vueltas de llave y listo, pero no, ahí está desafiantemente entornada, lista para dejarme el paso libre.

Quince minutos más tarde de lo acordado ella sigue esperándome sentada en el banco, con un beso y suave golpe me arremolina el pelo, volar siempre vale la pena cuando el destino se sabe seguro.