martes, 14 de octubre de 2014

Volar

Tal vez me desperté aquel día sabiendo que si ponía el pie izquierdo delante del derecho y luego el derecho delante del izquierdo y repetía varias veces ese mecanismo comenzaría a caminar, solo si quería…. Pierna izquierda, brazo derecho, pierna derecha, brazo izquierdo y así sucesivamente.
El viento golpea las ventanas y una tenue brisa se filtra por una rendija, como un frío recuerdo que quiere ser evocado pese a nuestras barreras. Saboreo un caramelo, estoy intentando dejar de fumar, pero termino escupiéndolo y encendiendo un cigarrillo, desvío la mirada de unos ojos que me miran tras el vidrio, me alejo y vuelvo a empezar… pierna izquierda, brazo derecho… una y otra vez del living a la ventana, como si tomase carrera para empezar a volar, las colillas se acumulan y miro de reojo  a la puerta, sería mucho más fácil mantenerla cerrada con dos vueltas de llave y listo, pero no, ahí está desafiantemente entornada, lista para dejarme el paso libre.

Quince minutos más tarde de lo acordado ella sigue esperándome sentada en el banco, con un beso y suave golpe me arremolina el pelo, volar siempre vale la pena cuando el destino se sabe seguro.

jueves, 29 de mayo de 2014

El peso de la historia

Busco en mi cabeza extraños recuerdos de momentos que tal vez nunca existieron, o por lo menos no como los recuerdo. Quizá el ayer me invada de nostalgia por un presente inexacto, de alguna forma mis pensamientos se trasladan hacia su tiempo, aquel tiempo en el que también pensaba en el pasado, la esencia del hombre es añorar los años que ya no vuelven, vivir presente y futuro en base al pasado, el peso de la historia le dicen.
Dejo el vaso de agua en la mesa y miro por la ventana, pienso y trato de calcular la velocidad y la fuerza del impacto que tendría mi cuerpo si me arrojara desde el sexto piso al vacío, algo totalmente innecesario ya que no tengo pensado tirarme y porque nunca fui bueno para los cálculos. Pienso en ella, en su vida y en todas las variantes que puede tener la vida de una persona en base a sus decisiones y directa o indirectamente de las decisiones de los demás. Un tango suena de fondo con su triste melancolía de bares y noches, de pobres infancias carentes de lujos, tomo otro sorbo de agua y decido salir a la calle, recorrer una plaza que me recordara algo o simplemente vagar sin rumbo evadiendo al destino, recojo la campera y al subir el cierre observo cómo cada uno de los dientes se va cerrando con el otro, dando la sensación de una seguridad impenetrable, que curioso que el hombre sea el único animal que se siente más tranquilo mientras más encerrado este… si, a ella le hubiese gustado ese comentario.
Voy bajando en el ascensor, los pisos pasan uno a uno, lentamente veo pasar frente a mí las blancas paredes con el número correspondiente en negro… ¿Quién los pintaría?... la vecina de un piso que nunca me limite a recordar me saluda mientras hurga en su cartera buscando los preservativos, se escapa de su hija y nadie sabe de su gusto por los jóvenes estudiantes de derecho a quienes seduce con su inteligencia y sus contactos de ex jueza.
Recorro sin rumbo las calles, miro los números de las casas, cruzo las esquinas, las calles no están vacías y sin embargo no esquivo gente, nadie parece reparar en nadie o por lo menos en mí, agitado decido volver. Subo al departamento, el vaso de agua está tirado en el piso, la cortina de la ventana se sacude en el interior, una hoja en la mesa llama mi atención, paso a paso me voy acercando, en el amarillento papel puede leerse “La aceleración en caída libre es una constante derivada de la gravedad, equivalente a 9.8 metros por segundo al cuadrado”… minutos después las sirenas enmudecen a todos.