Cuando el ultimo rayo de luz fue
tapado por las ramas la casa quedó inmersa en una profunda oscuridad, de esas
donde la sensación de no estar solo se repite una y otra vez, donde el viento
es compañía y la vida parece detenerse por segundos, paralizando el corazón del
más valiente.
En su interior las cortinas se
agitaban, como movidas por una fuerza extraña, el polvo cubría la superficie de
los muebles mostrando años de abandono, y sin embargo ella todavía vive allí,
esperando pacientemente. Nadie conoce su rostro, solamente algunos pudieron ver
su silueta recortada en las cortinas, pocos vivieron para contarlo.
Hace ya muchos años que la
soledad la ha invadido y la reclusión fue su mejor amiga, allí encerrada podía
esperar paciente, amenazante pero paciente, esperando la oportunidad de
regresar el mal que le habían causado, no era venganza, le gustaba llamarla
devolución de gentilezas, un monstruo que crecía en su interior ocupando el
espacio donde antes estaban los órganos y las vísceras, todo dentro de ella era
odio, explotando por los poros, saliendo de su piel, chorreando por las
paredes. Odio.
Cuenta la leyenda, las pocas
palabras que se pudieron conocer, que su odio no es contra alguien en
particular, sus maquinaria mental ha diagramado tantas formas de vengarse que
ha olvidado contra quien debía hacerlo, es por ello que en las noches ya nadie
duerme tranquilo, o a caso ¿no has tenido esa extraña sensación de ser
observado mientras duermes? Nadie puede negarlo, ella está allí infundiendo el
miedo, puedes taparte la cabeza, ponerte a rezar, pero solo te salvas si ella
lo decide, no hay remedio.
Esas noches de calor agobiante, o
el frio que te cala hasta los huesos, cuando sientes crujir las maderas,
simulando pisadas que tratas de atribuir a insectos o al viento, ella te acecha
sin pensarlo, buscando rasgar tu piel dejando tu espalda desnuda hecha jirones,
el terror se apodera de tus pensamientos, piensas que temiéndole la estas
llamando, pero no te preocupes ella ya sabe de ti, solo tienes que esperar, se
paciente.
No se busca recuperar lo perdido,
ni se quiere evocar el pasado, solo hay que estar seguro de que todo lo
decidido estuvo bien pensado, sobre todo la venganza.
Lentamente, sin errores, esta
noche volverás a ser un niño, recordarás estas palabras cuando al acostarte
dejes la luz encendida.