La explosión resonó en el cuarto aturdiendo sus oídos, la bala penetró en su sien y en cuestión de segundos hizo añicos sus 37 años, el arma se soltó de sus dedos y fue a parar al piso, su cuerpo quedo recostado en la cama, con el televisor sonando de fondo y un cigarrillo a medio fumar en el cenicero. FIN. Andres Stresdsi (Guionista)
El guión para su última película había sido cancelado, la productora y los auspiciantes no veían un buen producto, es decir billetes, pero para él su creación era excelente, era muy difícil que no triunfara una película en la que el marido se entera de que su mujer lo engaña con el cartero y cuando se decide a matarlo termina enamorándose de él y dejando a su esposa, muy Almodóvar, pensó, tenían razón, no era su estilo, les daría algo mejor. Por la tarde fue hasta el bar, se sentó junto a la ventana y sacó su cuaderno dispuesto a escribir un buen guión, le pidió una cerveza al mozo y se puso a pensar, nada de marcianos, magos, fantasmas, carteros bisexuales ni tesoros, necesitaba algo real, algo con que sorprender. Con el correr de las horas se dio cuenta que era inútil intentarlo, ese día no estaba inspirado, así que prendió un cigarrillo y se puso a hacer cuentas, sus números estaban cada vez peor, la partida del viernes lo había dejado al borde de la muerte, “nadie más que yo pierde todo con un póker de K”, con su adicción al juego llegó su temor a los autos negros, mejor dicho a lo que le hacían dentro de ellos cuando no pagaba. En ese instante encontró su película perfecta, su vida era una película ideal para cualquier productor, tenía deudas, juego ilegal, prostitución, drogas, violencia y un hombre divorciado de 37 años que cargaba con todo ello, nada podía fallar, aunque siempre había una salida en caso de que sucediera.
Le tomó semanas terminarlo y cuando por fin lo entregó volvieron a rechazarlo, ya no estaban interesados en él, salió a la calle con un cigarrillo encendido y emprendió su camino de regreso, dándose vuelta cada tanto para ver si lo seguían. Al llegar a su casa no encontró más que cenizas y a los bomberos terminando su trabajo, no había llevado el celular por eso no pudieron avisarle, su vida se había reducido a un par de escombros calientes, “si lo supiera la productora, otro elemento para la película” pensó, pero nadie lo sabía, no tenía el trabajo ni su casa, solo le quedaban sus deudas. Tomó las pocas pertenencias que le quedaban y se fue al hotel más barato que encontró, televisor y un ruidoso ventilador era todo lo que necesitaba, se sacó los zapatos, tomó el cuaderno y escribió su llegada al hotel y los acontecimientos previos, luego agregó el final, firmó y tomó el arma… Muy Hollywood, fiel a su estilo.