martes, 14 de agosto de 2012

cantarle a la muerte, sin que nadie la escuche


La escena estaba enmarcada por un ambiente extraño, podía percibirse que algo sucedería allí, algo muy importante, ellos dos solos por primera vez y sin embargo las luces no les permitían concentrarse. Meses de filmación habían dejado como resultado una extensa cinta de casi tres horas de duración, que sin embargo nunca vería la luz. El día anterior del estreno se organizó una cena formal de la que participarían todos los intervinientes en el rodaje, el director, encabezando la mesa, se puso de pie y brindó para que la suerte los acompañara horas más tarde cuando la pantalla se iluminara dando vida a su creación, pero esa noche blanca como ninguna, los negativos quedaron expuestos a una intensa luz perdiéndose para siempre.
A partir de ese momento algo cambió, el director y su séquito caminaban por los estudios como pequeñas bombas a punto de estallar, buscando al culpable de semejante aberración, pasaban noches enteras sin dormir estudiando los movimientos de todo el personal, sin siquiera pegar un ojo detrás de sus lentes oscuros que los hacían parecer ciegos. Pocos días después la búsqueda había dado sus frutos, pero el resultado no fue el esperado, la película había sido velada por Olga, la actriz principal y otrora amante del director.
La preparación fue difícil, era un hombre de ideas fuertes y extremas, había decidido asesinar al culpable y estaba dispuesto a hacerlo, preparaba el montaje final, bastante fuera de lo habitual y hasta curioso. La invitó a su departamento, bebieron hasta emborracharse, comenzaron a desnudarse, sus sombras se recortaban en la pared y de golpe una mancha de sangre recorre el pecho de Olga, deslizándose por su cuerpo, bajando por sus muslos hasta llegar al piso, él ríe nervioso, como si se tratase de una travesura, pero no, el cuchillo se hundió tres veces más en el cuerpo ya inerte de la mujer…
Despertó varias horas después con la esperanza de que todo fuera un sueño, pero al ver el sitio sobre el que se encontraba, se dio cuenta de que todo era real, nada era un sueño como él lo deseaba, pobre Olga.