Por primera vez las explosiones eran reales,
resonaban en su interior y solo él podía oírlas, había pasado por alto todas
las alarmas que alertaban lo que estaba sucediendo, todo era irreal, nada era
cierto pero todo lastimaba. A través del cristal ella observa, el cristal que
le puso para protegerla de la onda expansiva, su lucha no se acababa en
dragones y gigantes, no había monstruos ni extraterrestres, no hay realidades
paralelas… solo un cuadro de una escena dantesca a la que solo le falta el
horror de lo inevitable, creerse superpoderoso no había dado sus frutos,
tendido de bruces en el suelo no se puede ser superman, la furia lo invade
nadie sale lastimado más que él, es su propia kriptonita.
Corre, salta, vuela, y nada… puede hacerse,
todo puede lograrse y sin embargo no ve la salida, huye de su pasado hacia un
futuro inalcanzable, agotado se abandona, se levanta, se vuelve a caer, por
primera vez en su vida siente que no es más el sostén de su alma, esa fiel
compañera otrora fuerte como el acero hoy reposa indefensa ante las armas que
se le presentan, ha quedado a merced de Nuestra Señora de Guadalupe, inmaculada
y castigada por el simple hecho de estar… ha perdido la fe y ella quiere devolvérsela,
no en dios, no en ella sino en si mismo… no puede pelear, cae… otra explosión,
está seguro que su cabeza pierde por algún lado… o simplemente enloqueció… ella
tiembla, en México hay cosas peores pero no tan cercanas, se acerca, se aleja…
¿Adiós? No, si, basta… frio, caliente, rápido…
no, el viejo truco del hombre invisible, ¿irse? …
El cristal se rompe, ella está a su lado, él
la mira a la distancia, se aleja para protegerla, necesita que lo odie… no
corresponde que lo ame…
Otra explosión, y está solo…
Adiós.
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