lunes, 20 de mayo de 2013

Todo final tiene un principio


Fin.
Pero la puerta se abre y el viento arrastra los papeles desordenando todo, al llegar allí esperaba encontrar las respuestas, las preguntas lo invadían desde hacía ya mucho tiempo escondidas en su interior, sembrando una duda capaz de pudrir su alma por dentro, mil soluciones no alcanzaron…
Cuando quiso darse cuenta ya estaba parado allí, su proyecto arruinado, arrugado, sin posibilidad de volverlo a armar, todo se había echado a perder sin saber cómo ni cuándo, solo sabía que en algún momento dejo de ser quien era, una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde sin muertes ajenas, solo la suya…
Cuando se levanto supo que ese día sería distinto, tal vez el mundo gire hacia el otro lado y el sol  salga al revés, tal vez la sopa este en la mosca y el viento corra con las ventanas cerradas, quizás las luces oscurezcan el día y la noche resplandezca… tal vez todo eso sucedió y él no pudo verlo por estar absorto en sus ojos, perdido en su boca y añorando su aroma, una añoranza sin sentido porque era suya y sin embargo no podía verlo…
Aquella noche terminó como cualquier otra, se acostó pensando en su rutina, con el engranaje gastado de su maquinaria cerebral, tanto pensar iba a terminar por quemarle los fusibles, debía descansar, pero le resultaba imposible sin su roce…

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