El silencio de la noche la convertía en una de las más siniestras, ideal para mi salida diaria, siempre contando con la compañía de mis fieles amigas, la oscuridad y la luna.
Aquí comienza el relato de una vida que pudo haber sido mía y que sin embargo el destino se encapricho en sacarme, arrebatando mi alma para siempre de este mundo, dejándome errante y sin rumbo.
Aquella tarde el sol se encontraba en su punto más alto, el calor se adhería a todo aquel objeto que se cruzara en su camino, sin importar su tamaño; pero ellos se disponían a iniciar la exploración, estaban dispuestos a arriesgar sus vidas con tal de perturbar mi calma, la leyenda del asesinato se había expandido por toda la región, y yo era el culpable aunque no me conocieran. La isla había sido descubierta hacia ya muchos años, y desde entonces no habían cesado de buscarme ni por un segundo, la nota fue la clave para que me culparan, debí saberlo.
Uno a uno fueron internándose en el bosque, recorriendo a toda hora la isla buscando indicios de mí presencia en el lugar, pero siempre conseguí evadirlos y pronto comencé a eliminarlos uno a uno, sus cabezas eran mis trofeos y mis seguros, sin ellas no eran nada.
Al llegar la noche del cuarto día solo quedaba en pie el último de los exploradores, aquel que había demostrado ser el más valiente e inteligente, el único que podría atraparme y quien mejor conocía la zona, sus equipos eran más modernos que los del resto y su condición física los superaba ampliamente, pero mi inteligencia era superior y mi habilidad para moverme sin ser visto era de gran ayuda.
Pero al esconderse el sol su territorio era mío y se volvía aun más peligroso, la oscuridad era mi aliada y amiga, sería de gran ayuda para llegar a su asentamiento. Al llegarlos perros ladraron, pero nadie se movió, entonces comprendí la trampa que me había tendido; sin tiempo de reaccionar vi la luz acercándose a gran velocidad, atacándome, intentando arrebatarme la vida sin siquiera conocerla.
El final de la esta feroz pelea ya lo conocen, soy yo quien está escribiendo estas líneas, espero que esta vez comprendan la gravedad de la situación y pueda recuperar la tranquilidad perdida, quiero poder evitar la muertes que causo y vivir una vida calma. Al igual que aquella vez en que ese naufrago intento abrir la puerta, esta vez quienes perturbaron mi vida fueron eliminados.
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